Una sesión con una muñeca realística
Posted by      11/29/2019 13:38:38    0 Comments
Una sesión con una muñeca realística

Luego de un largo día de trabajo, Lucas abrió la puerta de su piso con lentitud y con un poco de desgana. Al entrar se encontró con Barbara, que estaba sentada en uno de los sillones del sofá. Ella lo miró con sus ojos azules y de repente todos los problemas de Lucas se esfumaron. Una erección se asomó en sus pantalones, deseosa de ir a por ella, que aunque era una muñeca realística, no dejaba de tener esa expresión de incitación que tanto ponía a Lucas.

            Entró a la habitación y buscó lubricante, luego volvió a donde se encontraba Barbara y se sentó en un mueble colocado justo en frente de ella, tocándose mientras la miraba, tan etérea y sin embargo puesta ahí, solo para él y para nadie más. Se acercó un poco a ella y la besó. Sus labios, más que de muñeca realística, parecían de una verdadera mujer, pintados de rojo mate, el color de la pasión. Lucas se separó de ella, miró su expresión impasible y volvió a besarla, esta vez con más ahínco mientras se frotaba la entrepierna.

Acarició los pechos de Barbara, que se erigían grandes, firmes y bien dotados debajo de la ropa interior sexy. Mientras la acariciaba, la besaba con violencia. Todo en esa muñeca realística invitaba a Lucas a poseerla y darle todo de lo que era capaz.

Se detuvo entonces un momento a mirarla, sintiendo el corazón correr como un caballo enloquecido dentro de él. No podía esperar más, así que comenzó a desnudar a su muñeca realística, sintiendo su erección tan dura que le escocía. Cuando estuvo completamente desnuda, la colocó en posición. La untó de lubricante, sintiendo placer en tocar sus partes más nobles y luego entró en ella mientras vibraba y se retorcía frente a tanto placer.

Dentro de sentía caliente y húmedo. Ella era suave y cada vez que entraba, escuchaba los gemidos, tal y como le gustaban, fuertes, sinceros, deliciosos. Mientras entraba, la besaba, tocaba sus pechos o acariciaba su cuerpo de muñeca realística, con un tacto tan delicioso que sus manos tenían orgasmos por sí mismos. Se sentía a punto de correrse, pero no quería hacerlo en esa posición. Por eso se tomó una pausa, con su entrepierna a punto de estallar y cambió a Barbara de posición, colocándola en posición de perrito para admirarle el culo. Le dio una nalgada, sintiendo el escozor en la mano, luego otra y otra bajo los gemidos de ella, que disfrutaba también del morbo de Lucas. La verdad es que tenía un culazo.

Mirando sus dos orificios, se sintió un poco aventurero, así que untó el más apretado de los dos con lubricante y lo penetró, sintiendo el apretón en su polla. Entrar se le hacía más difícil, pero la sensación era más placentera, además, como era una muñeca realística, podía entrar en un orificio y luego en otro, en uno y luego en otro, sin problemas, gozándola al máximo. Haciendo esto, comenzó a sentir un volcán a punto de hacer erupción, viajando desde lo más hondo de sus entrañas hasta materializarse en su polla, llenando a Barbara de todos sus jugos. Se sentó entonces en el suelo, cansado por la sesión mientras la miraba, pensando en lo gris que sería si vida si no tuviera a Barbara.

 

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